El ídolo fue descubierto por el Dr. Alberto Giesecke en 1938, durante los trabajos realizados en el Templo Pintado o Templo de Pachacamac. Este ídolo fue tallado en un madero, al parecer, de lúcumo y representa en la parte superior a un personaje repetido en su lado opuesto.
En la parte superior el Ídolo presenta un personaje de unos 50 cms de alto. Este personaje tiene dos caras que miran para lados contrarios. En uno de los lados la vestimenta aparece con decoraciones de maíz, mientras que al otro lado aparecen figuras de animales.
Debajo de este personaje el Ídolo se encuentra decorado con una serie de dibujos, destacando felinos, serpientes y personajes antropomorfos entre otras decoraciones.
La parte inferior, carente de decoración, iba enterrada, permitiendo al ídolo estar de pie en todo momento.
Este ídolo representaría a uno de los oráculos más prestigiosos y temidos del área andina, al punto de gozar del respeto y reconocimiento de los Incas cuando estos llegaron a la costa central del Perú.
Las primeras referencias sobre este ídolo provienen de la información de los cronistas, el ídolo en palabras de gracilazo "…era tanto que le temían que no osaban mirarle, y así los sacerdotes entraban en su templo de espalda al ídolo…para quitar la ocasión de alzar los ojos a el".